Hoy, nuestro colegio se ha unido con alegría y profunda devoción a todos los centros de la Congregación para celebrar el 126.º aniversario del Paso a la Vida Eterna de la Beata Madre Carmen del Niño Jesús. Y no podríamos haberlo hecho de una manera más hermosa: permaneciendo unidos a Jesús, en oración, silencio y gratitud.
Durante toda la mañana, hemos vivido una adoración continua a Jesús Eucaristía, un tiempo de encuentro y de paz que ha llenado nuestro colegio de una presencia especial. Cada grupo, desde los más pequeños hasta los mayores, ha pasado un momento ante el Santísimo, aprendiendo a mirar con el corazón, a reconocer a Jesús vivo en el Pan y a dejarse mirar por Él.
Ha sido una jornada de oración sencilla, pero profundamente significativa. En el silencio, cada uno ha podido hablarle a Jesús con sus propias palabras, contarle sus alegrías, sus preocupaciones y sus sueños. Y aunque a veces no se oiga con los oídos, muchos han sentido en el corazón esa voz suave que nos recuerda lo esencial: “Te amo hasta el infinito.”
Este gesto de adoración refleja el mayor deseo de Madre Carmen, cuyo ejemplo sigue iluminando nuestro camino: llevarnos a Jesús, ayudarnos a conocer su amor y a dejarnos amar por Él. Su vida fue una entrega total a Dios y a los demás, y en días como este recordamos con gratitud su testimonio de fe, de ternura y de servicio.
En esta celebración tan especial, también hemos pedido al Señor un regalo muy grande: poder ver pronto canonizada a nuestra querida Madre Carmen, gran amiga de Jesús y modelo de vida cristiana.
Que su ejemplo siga inspirándonos cada día para vivir con sencillez, con alegría y con el corazón abierto al amor de Dios, como ella nos enseñó.







