Los alumnos de educación infantil han realizado diferentes actividades para explorar y descubrir cuál de los sentidos les gusta más para interactuar con el mundo que les rodea.
A través de juegos y experimentos, cada niño ha tenido la oportunidad de identificar cómo funciona cada uno de los sentidos y cómo contribuyen a su aprendizaje y percepción del entorno.
Cada uno de los cinco sentidos tiene una función especial que nos ayuda a conocer mejor todo lo que nos rodea.
El gusto, por ejemplo, nos permite saborear los alimentos, como un dulce de chocolate, que nos hace disfrutar de las delicias de la vida.
El tacto es otro sentido fundamental: a través de nuestras manos, podemos sentir si un objeto es suave como un peluche, duro como una piedra o caliente como el sol.
Con el oído, podemos escuchar el canto de un pajarillo, una melodía que nos llena de alegría, o el sonido de la lluvia cayendo suavemente.
El olfato nos ayuda a percibir olores agradables, como el aroma de una flor o el perfume que nos recuerda a nuestra mamá.
Por último, la vista nos permite observar el mundo con detalle: podemos ver un oso de color negro y describirlo por su forma y color.
En el patio, los niños han podido explorar cada uno de estos sentidos y aprender cómo nos ayudan a disfrutar del mundo. Os dejamos unas imágenes para que, a través del sentido de la vista, podáis ver lo bien que nos lo hemos pasado.







