Comenzamos un nuevo curso con el corazón lleno de alegría y esperanza. Después de un tiempo de descanso, nos hemos vuelto a reunir para seguir compartiendo este hermoso camino de Paz y Bien que nos une y nos hace crecer juntos.
Desde el primer momento, se respiraba ilusión. Entre risas, juegos y abrazos, nuestros grupos volvieron a encontrarse con el deseo de vivir un año lleno de experiencias, amistad y fe. Una tarde sencilla, pero llena de vida, en la que hemos sentido la presencia de Dios guiando nuestros pasos y llenando cada gesto de sentido.
Bajo nuestro lema: “luchamos contra el mal sólo con el bien”, recordamos que el amor, la bondad y la alegría son las armas más poderosas para transformar el mundo. Con pequeñas acciones y corazones dispuestos, queremos ser luz allí donde haya oscuridad y sembrar esperanza donde falte ilusión.
De la mano de María, hemos elevado nuestras oraciones a Jesús, agradeciendo por este nuevo comienzo y poniendo en sus manos todo lo que está por venir. Confiamos en que Él nos acompañará en cada paso, ayudándonos a vivir con sencillez y a compartir la vida con quienes nos rodean.
Porque en cada paso, en cada sonrisa y en cada encuentro, descubrimos que somos una gran familia que camina unida, que comparte la fe y que se alegra en comunidad, sabiendo que el verdadero bien nace del amor compartido.
Que Santa María de Paz y Bien sea luz en nuestro amanecer, claridad en nuestra noche y compañera fiel en nuestro caminar.
Que este curso nos encuentre dispuestos a vivir contigo, Señor, cada día con alegría, paz y esperanza.







