Un olivo, un brote y un camino de paz

La paz también se cultiva, paso a paso, con gestos sencillos que dejan huella. Así lo hemos vuelto a comprobar este curso al retomar un símbolo muy especial para nuestra comunidad educativa.

Durante la jornada del DENIP del curso pasado, sembramos un olivo junto a la imagen de Madre Carmen como signo de nuestro deseo de aprender a ser, como ella, auténticas sembradoras de paz. Este año, ese gesto ha seguido creciendo: hemos recogido un pequeño brote del mismo olivo, acompañado por la luz de la Paz de Belén, con un anhelo claro y compartido: que la paz traspase las puertas de nuestro colegio y llegue mucho más lejos.

De este camino nace el proyecto “Sembrando paz, moviendo corazones”, una propuesta de aprendizaje-servicio que nos invita a mirar más allá de nosotros mismos y a descubrir que la paz comienza en los gestos pequeños, vividos junto a los más pequeños y los más vulnerables.

 

Creemos firmemente que es esa buena semilla, sembrada en la tierra de lo cotidiano y lo sencillo, la que realmente mueve el corazón y tiene la fuerza de cambiar el mundo. 

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