En la etapa de Educación Infantil, el aprendizaje se toca, se huele, se observa y, sobre todo, se experimenta.
Durante estos primeros días de curso, nuestros pequeños se han convertido en auténticos agricultores y han puesto sus manos en la tierra para preparar con mucha ilusión nuestro huerto escolar.
A través de esta gran aventura, los niños y niñas están descubriendo de una manera cercana y divertida la importancia de cuidar la naturaleza, respetar nuestro entorno y trabajar en equipo. Cada semilla, cada planta y cada pequeño avance se convierte en una nueva oportunidad para aprender.
Y es que no hay mejor manera de comprender el valor del esfuerzo que viendo crecer aquello que hemos cuidado con nuestras propias manos. La ilusión de nuestros pequeños al recoger los frutos de su trabajo es, sin duda, uno de los mejores regalos de esta experiencia.






