Hoy no es un día de despedidas, sino de gratitud profunda. En nuestro colegio queremos rendir un merecido homenaje a Marisol, Pepe y Plácido, quienes han dedicado años de su vida a educar con generosidad, alegría y compromiso.
Gracias por cada enseñanza, visible o discreta, por esos momentos en los que hacer el bien fue fácil y también por los que supusieron un desafío. Gracias por ser instrumentos de Paz y Bien en cada etapa de vuestra vida y por transmitirlo a quienes tuvieron la suerte de cruzarse con vosotros.
Vuestra alegría, vuestro buen humor y esas sonrisas que siempre han sabido aliviar, unir y hacer sentir hogar han dejado una huella imborrable en nuestra comunidad educativa. Gracias de verdad por mantener vivo el sueño de Dios en Madre Carmen, enseñando a nuestros niños y adolescentes a conocer y amar a Dios de manera cercana y cotidiana.
Aunque comenzáis una nueva etapa en vuestras vidas, el colegio siempre será vuestra casa. Os deseamos un tiempo lleno de paz, de merecido descanso, de sentido profundo y de nuevas bendiciones en este nuevo capítulo. Y nunca lo olvidéis: aquí os esperamos siempre con los brazos abiertos .
Gracias por todo lo compartido, por cada gesto y por cada enseñanza. ¡Vuestra huella queda para siempre en Madre Carmen!







