Ya está con nosotros la Divina Pastora de las almas

El mes de mayo, tan íntimamente ligado a la figura de María, ha comenzado este año en nuestro colegio con un regalo muy especial: la presencia de la imagen de la Divina Pastora de las Almas.
Ayer vivimos con emoción el traslado de esta imagen desde la iglesia parroquial de San Juan hasta nuestra iglesia. Las calles de Marchena se llenaron de devoción y alegría al paso de María, llevada en andas por jóvenes, la mayoría de ellos antiguos alumnos del centro, que siguen sintiéndose parte viva de nuestra comunidad educativa.

Esta visita no es solo un gesto piadoso, sino una ocasión profunda para renovar nuestro amor a la Virgen bajo una advocación con hondas raíces espirituales vinculadas a la familia franciscana. 

¿Quién es la Divina Pastora?

La imagen de la Divina Pastora representa a la Virgen María como una madre pastora, protectora del rebaño, símbolo de la ternura, cercanía y guía espiritual que Ella ofrece a todos sus hijos. Bajo esta advocación, María aparece vestida como pastora, sentada o en pie, acompañada de corderos, y señalando siempre hacia el Cordero por excelencia: su Hijo Jesús, presente en la Eucaristía.

La devoción a la Divina Pastora nace en el siglo XVIII en el seno de la Orden Capuchina, gracias al impulso del Venerable Fray Isidoro de Sevilla, quien tuvo una visión de la Virgen como Pastora de las almas. Esta inspiración pronto se propagó por Andalucía, con el apoyo de figuras como el Beato Diego José de Cádiz, también capuchino, que difundió su mensaje por caminos y pueblos con celo evangelizador.

En nuestra ciudad, esta tradición mariana se encarna de forma muy especial en la Asociación del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de las Almas, constituida hace diez años,  que trabaja para fomentar la devoción a María Pastora y fortalecer los lazos de fe, especialmente en torno a la Eucaristía, donde Cristo —el Buen Pastor— se hace presente.

María, como Madre del Buen Pastor, cuida de su rebaño. Nos acompaña, nos consuela y nos conduce siempre a Jesús, la Fuente de Vida.

Su imagen entre nosotros es una invitación constante a detenernos, a confiarle nuestras súplicas, a darle gracias,  a mostrarle nuestro cariño de hijos y a confiarnos a Ella para que nos lleve a su Hijo, Buen Pastor. Así lo hizo Madre Carmen. 

Durante este mes de mayo, tenemos la oportunidad de mirar cada día a la Divina Pastora, de orar junto a ella y de sentirnos parte de su redil. Que su presencia nos anime a vivir con mayor fe, esperanza y amor en comunidad.

Desde aquí, expresamos nuestro agradecimiento a la Asociación del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de las Almas por hacer posible este momento de gracia para nuestro colegio.

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